Chile se ha posicionado como un líder regional en la adopción de energías limpias. Bajo el marco de la Estrategia Nacional de Electromovilidad, el país se ha propuesto una meta ambiciosa: que para el año 2035 solo se comercialicen vehículos ligeros y medianos de cero emisiones.
Para las empresas de transporte y logística, esta transición no es solo un cambio de tecnología, sino una transformación profunda en la forma de gestionar la energía y el mantenimiento de sus activos.
Fases clave de la transición energética
La evolución desde los motores a combustión interna (diésel y gasolina) hacia los motores eléctricos (EV) en Chile se está dando en tres frentes principales:
1. El transporte público como punta de lanza
Santiago ya es una de las ciudades con la mayor flota de buses eléctricos del mundo fuera de China. Esta fase ha servido para probar la infraestructura de carga y la durabilidad de las baterías en condiciones de uso intensivo, pavimentando el camino para el sector privado.
2. Logística de «Última Milla»
Las empresas de despacho y retail están liderando la adopción en el sector privado. Las furgonetas y camiones pequeños eléctricos son ideales para rutas urbanas, donde el ahorro en combustible y la exención de restricciones vehiculares (como la Restricción Vehicular en Santiago) aceleran el retorno de la inversión.
3. Minería y transporte de carga pesada
Este es el desafío final. Se espera que la transición en camiones de alto tonelaje sea gradual, apoyada por el desarrollo del hidrógeno verde y cargadores de alta potencia en las principales rutas del país, como la Ruta 5 Sur.
Beneficios y desafíos de la flota eléctrica
Pasar de la combustión a la electricidad ofrece ventajas competitivas claras, pero también retos logísticos:
Ahorro Operativo: Un motor eléctrico tiene cerca de un 60% menos de piezas móviles que uno a combustión, lo que reduce drásticamente los costos de mantenimiento y lubricantes.
Infantería de Carga: El principal desafío en Chile sigue siendo la red de «electrolineras» en regiones. La planificación de rutas se vuelve crítica; aquí es donde un sistema GPS avanzado es vital para monitorear la autonomía de la batería en tiempo real.
Valor de Reventa: A medida que nos acercamos al 2035, los vehículos a combustión podrían sufrir una depreciación mayor, mientras que los eléctricos mantendrán mejor su valor residual.
El rol de la telemetría en el cambio de era
En Conectate GPS, estamos preparando nuestras soluciones para acompañar esta transición. La gestión de una flota eléctrica requiere datos específicos que no existen en los vehículos a combustión, como el Estado de Salud de la Batería (SoH) y la eficiencia de consumo por kilowatio-hora.
La tecnología de rastreo permitirá a las empresas chilenas gestionar la transición de forma híbrida, controlando sus vehículos diésel actuales mientras integran y optimizan sus nuevas unidades eléctricas bajo una misma plataforma.
