El 5 de agosto de 2026, un cohete Falcon 9 de SpaceX despegó desde Cabo Cañaveral llevando a órbita baja tres nuevos satélites BlueBird de AST SpaceMobile. Con este lanzamiento, la compañía suma 13 satélites de su constelación puestos en órbita y se acerca a su meta de ofrecer, hacia fines de 2026, banda ancha celular directa al teléfono en cualquier punto del planeta, sin torres ni antenas adicionales.
¿Qué es AST SpaceMobile?
AST SpaceMobile es la empresa detrás de lo que describe como la primera red de banda ancha celular espacial capaz de conectarse directamente con teléfonos móviles comunes, sin necesidad de hardware especial ni modificaciones. A diferencia de otros sistemas satelitales que requieren un router o una antena dedicada, sus satélites BlueBird funcionan como una «torre celular en el espacio», entregando cobertura de voz, datos y video a smartphones 4G y 5G estándar en zonas donde antes simplemente no había señal.
El lanzamiento BlueBird 11-13 junto a SpaceX
La misión BlueBird 11-13 despegó desde el Complejo de Lanzamiento 40 de Cabo Cañaveral a bordo de un Falcon 9, en una nueva colaboración entre AST SpaceMobile y SpaceX. Los tres satélites corresponden a la generación «Block 2», equipados con antenas de arreglo en fase de aproximadamente 223 metros cuadrados cada una, de las más grandes jamás desplegadas en órbita baja para uso comercial, capaces de entregar velocidades pico cercanas a los 200 Mbps directo a celulares sin modificar.
Este lanzamiento se suma al realizado en junio de 2026, cuando SpaceX puso en órbita los BlueBird 8, 9 y 10 también mediante un Falcon 9. Según AST SpaceMobile, el objetivo es contar con entre 45 y 60 satélites BlueBird operativos hacia fines de 2026, un paso clave para pasar de pruebas a un servicio comercial de cobertura continua. La compañía ya adelantó que planea iniciar un servicio en fase beta durante el segundo semestre del año, apoyado en la capacidad de manufactura ampliada y en los lanzamientos recientes.
Cómo funciona la tecnología detrás de los BlueBird
- Conexión directa al celular: no requiere routers, antenas externas ni SIM especiales; el teléfono se conecta al satélite igual que a una torre celular en tierra.
- Antenas de gran superficie: el tamaño del arreglo en fase permite compensar la distancia y entregar señal utilizable a nivel de calle.
- Procesamiento propio en órbita: un chip diseñado a medida por la compañía procesa las señales celulares directamente en el satélite.
- Compatibilidad con redes existentes: opera junto a operadores móviles tradicionales, ampliando su cobertura en vez de reemplazarla.
El impacto potencial en la industria IoT mundial
El mayor efecto de esta tecnología no está solo en que las personas puedan llamar desde zonas sin cobertura, sino en lo que habilita para el Internet de las Cosas (IoT). Gran parte de los dispositivos IoT actuales -sensores agrícolas, equipos de monitoreo ambiental, maquinaria minera, contenedores de carga o unidades de rastreo GPS- dependen de redes celulares o de radiofrecuencia que simplemente no llegan a zonas rurales, cordilleranas, marítimas o de baja densidad poblacional. Una red satelital que se conecta de forma directa y estandarizada podría convertirse en la capa de conectividad que hoy falta para que esos dispositivos transmitan datos sin importar dónde estén ubicados.
Para sectores como la agroindustria, la minería, el transporte de carga y la logística, esto abre la puerta a un monitoreo verdaderamente continuo: equipos y flotas que hoy pierden señal al cruzar zonas cordilleranas, caminos rurales o rutas marítimas podrían mantener trazabilidad permanente. En Chile, donde buena parte de la actividad agrícola, forestal, minera y de transporte se desarrolla en zonas con cobertura celular limitada, una capa de conectividad satelital directa complementaria a los sistemas GPS e IoT existentes representa un salto relevante en visibilidad y seguridad operacional para las empresas.
Desafíos que quedan por delante
El camino no ha sido lineal: en abril de 2026 un fallo en la etapa superior de otro cohete provocó la pérdida del satélite BlueBird 7, lo que llevó a la compañía a acelerar acuerdos con SpaceX para no atrasar su plan de despliegue. Vale aclarar que la relación con Starlink no es una competencia uno a uno: ambas empresas buscan la conectividad satelital al celular, pero con enfoques distintos. Starlink Direct to Cell opera con su propia red cerrada de satélites modificados y comenzó ofreciendo mensajes de texto, sumando después de forma gradual datos e IoT de banda estrecha, con la voz aún en desarrollo. AST SpaceMobile, en cambio, se integra directamente con el espectro de operadores móviles ya existentes (AT&T, Verizon, Vodafone, entre otros) y permite conectar dispositivos IoT que ya están instalados y en uso, sin hardware nuevo ni terminales especiales: en octubre de 2025, la empresa BeWhere conectó un rastreador IoT LTE estándar, de uso comercial habitual, directamente a un satélite BlueBird en Canadá, demostrando esa compatibilidad sin modificaciones. A esto se suman los desafíos regulatorios de espectro en distintos países y la necesidad de completar la constelación para ofrecer cobertura continua y no solo por pasadas del satélite.
Con 13 satélites ya en órbita y un plan que apunta a más de 45 hacia fin de año, AST SpaceMobile avanza hacia un modelo donde la conectividad deja de depender exclusivamente de la infraestructura terrestre. Si el despliegue se cumple, la industria IoT global podría tener, por primera vez, una alternativa real para conectar dispositivos en cualquier punto del planeta, sin las limitaciones geográficas que hoy enfrentan las redes celulares tradicionales.
